Un periodista ruso en el corazón de América (1910) - Villarrica
 

Un periodista ruso en el corazón de América (1910)

VILLA RICA

El señor G. J. Bisneck, corresponsal de “Rossia” y ”Nowoje Vremja” de San Petersburgo, y de “Golos Moskvi” de Moscú

Con motivo de las fiestas del centenario, vino a Buenos Aires, como corresponsal de los diarios “Rossia” y ”Nowoje Vremja” de San Petersburgo, y de “Golos Moskvi” de Moscú, el periodista G. J. Bisneck cuyo relato publicamos.

El señor Bisneck aprovechó su viaje para recorre los países de la cuenca del Plata, y habiendo ya remontado el Paraná y el Paraguay, hace ahora lo mismo con el Uruguay.

El señor Bisneck llegó hasta Villa Rica, en la república del Paraguay, lo cual visto desde San Petersburgo, es como encontrarse en el corazón de América. Hizo un poco de turismo y cacería por aquellos alrededores, y tomó algunas vistas, que nosotros reproducimos en estas páginas.

En el paraje denominado Mbuvevo encontró al barón Alberto de Ortudo, naturalista, profesor de la universidad de Koloszvar (Hungría) que está estudiando la flora paraguaya.

El señor Bisneck, no obstante haber hecho el viaje en un vapor bastante cómodo, y no obstante haber ido a parar a una región inexplorada, sinó a una de las principales poblaciones del Paraguay, encontró a cada paso motivo de admiración para sus ojos moscovitas. Le chocó bastante por ejemplo, una escuela que funciona bajo un cobertizo de paja, sostenido por troncos sin labrar. Es verdaderamente una escuela al aire libre y para cerciorarse de ello basta mirar la correspondiente fotografía.

El profesor Ferri, que no hace mucho disertó en la Facultad de Derecho, ponderando las excelencias de las escuelas al aire libre, estaba muy lejos de sospechar que en los suburbios de Villarrica, en la vecindad de las selvas tropicales, dan tanta importancia como él a la ventilación de los educandos.

Una capilla que invita a orar por el alma de un malogrado paraguayo, muerto violentamente en el sitio; una fábrica a la rústica para la extracción de esencia de naranja, unas muchachas lavanderas de bastante buena apariencia, el cortejo fúnebre de un angelito, una riña de gallos, fueron otras tantas curiosidades para el referido ruso, y que seguramente causarán sensación entre los súbditos del zar Nicolás cuando lleguen las crónicas respectivas a los diarios petersburgueses.

Una escuelita al aire libre, de la cual no tenía noticia el profesor Ferri

Una escuela alemana en Villa Rica
Una escuela alemana en Villa Rica
Los Profesores de la escuela y la comisión
protectora del establecimiento

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